
Hay jugadores capaces de representar por si solos toda una cultura futbolísta. Steven Gerrard, por ejemplo, aúna en su figura todas las virtudes que le presuponemos al fútbol inglés. Zinedine Zidane es mucho más venerado en Madrid que en Turín, donde el pragmatismo italiano ha colocado a Nevded a su lado en la memoria de los tifosi. La propia idiosincrasia del Real Madrid hizo que Ronaldo, aun promediando casi treinta goles por temporada, nunca se librara de los silbidos de la grada.
Todo esto me viene a la cabeza mientras veo un 0-5 del Manchester United en el que Cristiano Ronaldo ha hecho dos de los tantos. Lo veo jugar y siento que ese endiosamiento autoconsciente del que hace gala, esos gestos de indolencia o esa sencación de estar librando siempre una batalla al margen de la de sus compañeros nunca serían bien vistas por la afición del Bernabeu. Tenemos en el otro Ronaldo un ejemplo muy cercano.
Como contrapunto pienso en el perfil de Kaka, con su abnegada entrega a unos valores y sus declaraciones públicas siempre mesuradas, con su inteligencia puesta siempre al servicio del equipo. Un jugador capaz de dominar el fútbol vertiginoso que ha endiosado a Cristiano y el fútbol pausado que lo vio diluirse en la Eurocopa. Un jugador capaz de ser grande en todas las condiciones posibles (si obviamos el desastre táctico del Brasil de Parreira en el último Mundial). No nos debe extrañar que el brasileño conquistara Italia en su primer año sin adaptación previa y Ronaldo tardara dos en asumir los conceptos de Ferguson.
Kaka y el Madrid se necesitan mutuamente. El jugador se ahoga por momentos en ese cementerio de elefantes en el que se ha convertido el Milan y sabe que su fichaje por los blancos multiplicaría su potencial en todos los sentidos. Por su parte, el madridismo pide a sus estrellas algo más que excelencia en el juego. Entiende que el peso de su tradición exige estar a su altura más allá de lo meramente futbolístico. ¿Estaría a la altura Cristiano? Sospecho que Florentino aprendió la lección y en Junio vendrá con el brasileño bajo el brazo...






